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Mí
dulce
y
tempestuoso
amor
aún
siento
a
pesar
del
tiempo,
el
recorrer
de
tus
grandes,
suaves
y
tibias
manos,
acariciándome
toda...
haciéndome
enloquecer
de
placer.
 Con
tus
besos
mí
cuerpo,
es
ya
un
inmenso
estremecer,
tus
dulces
caricias...
el
comienzo
del
placer
y
así
poco
a
poco...
me
envolvías
en
ese
volcán
de
fuego,
sin
tener
el
sentido
del
antes
y
el
después.
 He
sentido
tú
lengua
recorriendo
cada
surco
de
mí
piel,
el
bajar
de
tus
tiernas
manos
haciendo
mi
placer
crecer,
deseando
con
ansia
y
sin
medida,
que
te
adentres
en
mí...
hasta
como
siempre,
estremecerme
de
tanto
y
tanto
placer.
 Mí
dulce
y
tempestuoso
amor,
aún
siento
a
pesar
del
tiempo,
él
deseo,
qué
es
fuego
en
mí
piel...
no
lo
apagues
vida
mía,
demuéstrame
una
y
otra
vez
que
tus
ansias,
tus
deseos,
tus
caricias,
siguen
siendo
para
mí,
pues
soy
mujer
que
sigue
ardiendo,
en
tú
cuerpo,
fuerte
y
varonil...
hecho
sexo,
amor
y
placer.
 No
lo
apagues
vida
mía,
sigue
alimentando,
este
amor...
este
cuerpo
que
tanto
te
desea,
que
solo
a
ti
vida
mía,
se
entrega,
con
la
fuerza
más
rabiosa
y
pasional,
pues
solo
contigo
mi
amor...
siento
culminar
el
placer...
siento
mi
cuerpo
estremecer,
de
esa
tú
manera
tan
única
de
hacerme
mujer.
 No
lo
apagues,
vida
mía...
mí
cielo...
no
lo
apagues,
esta
ardiente
pasión,
que
sigue,
tan
encendida
dentro
de
mi.
© LYDIA
GOMEZ
FERRER.
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