No juzguemos sin saber, sin antes intentar conocer. Un corazón duro, conserva siempre sentimientos puros, sentimientos de amor, ansiosos de entregar, ansiosos de levantar su vuelo de nuevo hacia la felicidad.

 

¿Por qué no lloran tus ojos?
mí niña morena
¿Por qué tú mirada tan fría es?
¿Por qué te muestras distante?
sí emanas candor y amor.
¿Por qué?...¿por qué mí niña morena?
dicen que tienes... Corazón de piedra.
  
Mis labios han estado sellados
a través de los años..., del tiempo,
porque nadie osó a preguntarme,
porque nadie percibió mi candor y amor,
porque hace tanto que no escuchaba,
de manera tan dulce llamarme...
"Mi niña morena".
 
Hoy a ti, te voy a decir,
lo que nadie osó preguntar.
Mis ojos, no derraman lagrimas,
porque el inmenso mar,
se las llevo una a una,
al fondo de los arrecifes de coral.
 
Mí mirada es tan gélida y fría,
porque en mis ojos se reflejo,
en el ayer... un amor que me daño.
Soy mujer distante y esquiva,
porque le temo a los sueños, a la felicidad.
 
Me llaman "Corazón de piedra"
porque aquella niña morena,
calida y amorosa,
de ojos brillantes llenos de amor
juró endurecer su corazón
¡¡Corazón de piedra soy!!.
 
Pero te ruego..., te suplico,
mí osado confidente...,
jamás descubras, jamás desveles,
qué este corazón de piedra,
conserva en su interior,
un cofre repleto,
de dulzura, amor y candor,
dispuesta a entregarlo,
a quién lo sepa descubrir
 
Pero recuerda... recuerda bien
mi osado confidente.
¡¡Corazón de piedra soy!!
 
         ©  Lydia Gómez Ferrer