Cuan sigilosa gata salvaje,
tú cuerpo voy recorriendo,
mirando esos ojos tan claros,
qué al cruzarse con los míos,
tán felinos y ansiosos...
me voy amansando,
hasta volverme mimosa y complaciente.
 

Empiezan tús susurros,
que mis sentidos agitan...
y mi ronrroneo en gemidos de placer
van convirtiendose,
surgiendo de nuevo esa
gata salvaje que llevo dentro,
cuando mís más escondidos
deseos haces aflorar.
 

Cuan sigilosa gata salvaje
tú cuerpo voy recorriendo...
sintiendo como te excita,
qué mis uñas se claven...
con suavidad sobre tí
recorriendo tú espalda,
recorriendo tú pecho,
recorriendo todo tú ser
hásta arrancarte el máximo placer.
 

Cuan sigilosa gata salvaje,
tu cuerpo voy recorriendo...
y cuanto más gata soy...
más enciendo tús adentros,
uniendo tús instintos y los mios,
más felinos y sensuales,
en el acto más sublime
del arte del amor.
 

Soy tú gata salvaje en tú lecho,
y tú el felino más exótico...
qué mís salvajes deseos despiertas.


                    © LYDIA GOMEZ FERRER